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Mostrando entradas de septiembre, 2014

¿PORQUÉ LLOVEMOS?

La lluvia cae en la vereda, en los toldos. Invade y reina. Unas veces durante la noche otras durante el día, a veces en continuado. Comienza suave, gotita a gotita para desatarse luego en continuos baldazos, de una furia repentina. Este estadio (cuando existe) es corto, pero voraz, arrasa con todo a su paso. No queda nada seco. Cuando estoy en casa, agradezco tener un techo. No lo hago muy seguido, pero cuando el tiempo no tiene clemencia hago el ademan de mirar al cielo (un cielorraso cuasi blanco a un metro y medio de mi cabeza), junto las manos y tengo una pequeña conversación con Dios, el otro mundo, el más allá o mi propia conciencia (según el estado de religiosidad que tenga esa semana). Pero instantáneamente, luego de sentirme llena de gracia, hacen su aparición en mi pensamiento todos aquellos vecinos nuevos de mi barrio acomodado que veo durmiendo en la calle cuando salgo a la mañana a trabajar, o esos que comparten sus malabares con los automovilistas en las esquinas, o aquel...

La fortuna de la imaginación

No muchos la conocen, afortunadamente yo sí. Podría decir que es mi amiga, ella me dio ese honor la primera vez que nos vimos. En realidad fue cuando nos despedimos después de una charla de muchas horas en las que le pregunté sin tapujos como era su vida, me intrigaba pensar en cómo transcurrían los días de una persona que parada al lado de mi velador, se quemaba. Para ella la luz que irradiaba el artefacto era como la de una gran fogata descontrolada, de esas que te tenes que escapar. Sí, ella es pequeña, mide unos 15 centímetros de altura más o menos… Es considerada la mujer más pero más chiquitita del mundo y justo me la vengo a encontrar yo. Que afortunada! Sus días transcurren con una especial tranquilidad. Se levanta en un colchón que es un almohadón, se baña en la bacha de lavarse las manos del baño, a la que accede primero subiendo al inodoro y luego trepando por la loza blanca. Todos los días sale de la casa despidiendo al encargado con una sonrisa, mejor dicho una sonrisita. ...