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Lo eterno de lo pasado

Me encuentro pasando unos días en Rosario, y con angustia veo el paso del tiempo en todo lo que recorro. Quiero cambiar la mirada, valorar lo vivido y pensar en el futuro. Pero el presente y el pasado invaden. Estoy en una casa detenida en el tiempo, con algunos retazos de novedad. Libros que hace años no son abiertos, polvo eterno, ropa abandonada, manchas permanentes. Fotos, de pasados felices. Convivir con el paso del tiempo, con aquello que fue y que  en cierto sentido es, pero ya no será más. Un poco de ocio, me permite volver a este espacio de placer. Escribir para sanar. Lo hago normalmente en papel, pero la luz de la habitación y la cucheta de abajo, no son compatibles para mi rutina de escribir en la cama.En general son frases, que les atribuyo cierto poder, y que pocas veces vuelvo a leer. Se fijaran en el cerebro, o no... pero alguna vez transitaron mis neuronas en búsqueda de un bienestar desde lo linguístico, y que seguramente dejaran su huella en el inconsc...

Nunca se sabe, o si?

Hoy dudo de todo, o no y solo tengo miedo a las certezas. De que se vuelvan en mi contra. De que no sean reales. Pensar que era una neurótica, y fui una psicótica. Hoy decido ser feliz, en mi día elijo ser libre y tener fe. Tan simple como ser fiel a lo que soy y en lo que creo. En el día de la mujer digo no a cualquier forma de violencia. El fin no justifica los medios. Pero lo digo desde mi casa acomodada, agradecida por haber aprendido a hablar, a dialogar, a pensar en que mi mundo está inserto en otros mundos, y que todos merecen mi respeto. Y todo tiene que ver con todo. Necesitamos más educación, y creo que tenemos que revalorizar la vocación del maestro. Merecen un sueldo justo. Pero no creo que el paro, que en 2017 deba ser la única forma de protesta. Deberían pensar, ellos que son los que nos transforman el cerebro con el simple hecho de darnos la escritura y la lectura, una forma creativa, distinta. Porque para resultados distintos, debemos cambiar y no seguir haciendo lo ...

La Fuente

El silencio invadía el sitio a donde llegamos luego de un largo viaje. Éramos tres terrícolas en un planeta desconocido. La razón del escape: falta de agua, elemento esencial para la supervivencia de la especie humana. Hacia finales del llamado “siglo del horror”, el XXIII, las fuentes de agua dulce se agotaron para todas las clases, menos para los elegidos. Estos eran los señalados a dedo por su pretendida capacidad de supervivencia, por tener más posibilidades de lograr que la raza humana se perpetúe. Fueron un grupo de veinte personas, de distintas nacionalidades, profesiones y edades. Mis abuelos formaron parte de la selección de “salvadores de la humanidad”, como le decían aquellos otros que tuvieron que sacrificarse esperando que estos cumplieran su misión. Lo que recuerdo de lo que me contó el Tata es que no fue nada fácil: los elegidos tuvieron que dejar atrás a su familia para refugiarse en una pequeña isla fortificada con capacidad para el desarrollo de las dos generac...

Catálogo de los sonidos, ruidos, voces y melodías de la primerísima mañana.

El despertador no es el primero… BUAAAA!!! Es él bebe del sexto, recién nacidito. Una angelito, hasta que no se sabe porque empieza a chillar cual marrano en proceso de destete siendo alejado de su madre lechona por un humano intruso que tira de sus patitas traseras. Creo no merecer este suceso a las 6:15 de la mañana… A solo ’45 minutos de que suene el despertador. Durante los primeros quince, puteo internamente a los padres por no poder calmarlo, los siguientes diez me presiono para dormirme, los que le siguen me doy por vencida y medito sobre lo que voy a hacer en el día. Los anteúltimos cinco parece que me dormí. De los últimos cinco, no me recuerdo. Tantatantatan… Es una musiquita agradable, lo juro… pero son los acordes que dan comienzo a algo peor que la tortura china del goteo en la cabeza. Cinco grados en la calle, oscura, una boca de lobo… La noche se hizo para dormir… Si nuestros ancestros cavernícolas, sabían que había empezado el día con el primer rayito de ...

LA MULTIPLICIDAD DEL YO FEMENINO Y EL SÁBADODOMINGO.

Mis chicos volvían el domingo a la tarde, de la visita de fin de semana a la casa en un barrio privado de su padre. Excitados por las tantas actividades, regalos, canciones, y deportes practicados. Esa noche, la del regreso a la normalidad con mamá, siempre se hacía difícil acostarlos a dormir temprano. Me habían extrañado y era necesario contarme al detalle todo lo que jugaron, corrieron e imaginaron en esos dos días en su otra casa. Envidiaba ese mundo al que solo lograba entrar un instante, a través de sus palabras infantiles. Por todo eso, los lunes se convertían en los días más difíciles de la semana. Yo recuperándome del dolor provocado por el hecho de que mis hijos pudieran ser felices sin mí y de que su padre no me necesitara más en lo más mínimo. Y ellos recuperándose de las pocas horas de sueño de la noche anterior. Ahora era madre soltera, lo que tanto había temido durante mi adolescencia. Un miedo idiota, porque no había nada que pudiera hacer a los 13 años par...

¿PORQUÉ LLOVEMOS?

La lluvia cae en la vereda, en los toldos. Invade y reina. Unas veces durante la noche otras durante el día, a veces en continuado. Comienza suave, gotita a gotita para desatarse luego en continuos baldazos, de una furia repentina. Este estadio (cuando existe) es corto, pero voraz, arrasa con todo a su paso. No queda nada seco. Cuando estoy en casa, agradezco tener un techo. No lo hago muy seguido, pero cuando el tiempo no tiene clemencia hago el ademan de mirar al cielo (un cielorraso cuasi blanco a un metro y medio de mi cabeza), junto las manos y tengo una pequeña conversación con Dios, el otro mundo, el más allá o mi propia conciencia (según el estado de religiosidad que tenga esa semana). Pero instantáneamente, luego de sentirme llena de gracia, hacen su aparición en mi pensamiento todos aquellos vecinos nuevos de mi barrio acomodado que veo durmiendo en la calle cuando salgo a la mañana a trabajar, o esos que comparten sus malabares con los automovilistas en las esquinas, o aquel...

La fortuna de la imaginación

No muchos la conocen, afortunadamente yo sí. Podría decir que es mi amiga, ella me dio ese honor la primera vez que nos vimos. En realidad fue cuando nos despedimos después de una charla de muchas horas en las que le pregunté sin tapujos como era su vida, me intrigaba pensar en cómo transcurrían los días de una persona que parada al lado de mi velador, se quemaba. Para ella la luz que irradiaba el artefacto era como la de una gran fogata descontrolada, de esas que te tenes que escapar. Sí, ella es pequeña, mide unos 15 centímetros de altura más o menos… Es considerada la mujer más pero más chiquitita del mundo y justo me la vengo a encontrar yo. Que afortunada! Sus días transcurren con una especial tranquilidad. Se levanta en un colchón que es un almohadón, se baña en la bacha de lavarse las manos del baño, a la que accede primero subiendo al inodoro y luego trepando por la loza blanca. Todos los días sale de la casa despidiendo al encargado con una sonrisa, mejor dicho una sonrisita. ...