Catálogo de los sonidos, ruidos, voces y melodías de la primerísima mañana.
El despertador no es el primero…
BUAAAA!!! Es él bebe del sexto, recién nacidito. Una angelito,
hasta que no se sabe porque empieza a chillar cual marrano en proceso de
destete siendo alejado de su madre lechona por un humano intruso que tira de
sus patitas traseras.
Creo no merecer este suceso a las
6:15 de la mañana… A solo ’45 minutos de que suene el despertador. Durante los
primeros quince, puteo internamente a los padres por no poder calmarlo, los
siguientes diez me presiono para dormirme, los que le siguen me doy por vencida
y medito sobre lo que voy a hacer en el día. Los anteúltimos cinco parece que
me dormí. De los últimos cinco, no me recuerdo.
Tantatantatan… Es una musiquita agradable, lo juro… pero son los
acordes que dan comienzo a algo peor que la tortura china del goteo en la
cabeza. Cinco grados en la calle, oscura, una boca de lobo… La noche se hizo
para dormir… Si nuestros ancestros cavernícolas, sabían que había empezado el
día con el primer rayito de sol y ahí arrancaban, porque no seguimos esa línea
intuitiva de actuar?
En mi pieza, 6 grados… el
calefactor se apaga antes de dormir a partir del día en que el monto de la
boleta de gas de mi hogar que es como una caja de zapatos ascendió a $600. ¡No
hay derecho! ni cocino…
Prendo la radio a ver si mi amigo
el locutor me ayuda con el síndrome de parpados pesados:
“Buen día a los remolones de las 7”
Sinceramente no me siento
remolona… me siento castigada por el capitalismo.
“La mañana se presentará parcialmente nublada y fría”
Chocolate por la noticia, es
Junio.
“Caos vehicular en la autopista Panamericana”
¿Esto es un “buen día” para vos?
Hubieses empezado con sinceridad: “Es un día como los demás, ponele garra que
va a estar jodido”.
“Robo a mano armada en Burzaco. Dos víctimas fatales”.
La apague. No me merezco esto.
Solo sirve para ayudar al goteo del torturador chino.
SHSHSHSHSHSHSHSHS… A la ducha directo, reemplazando el síndrome
pestañas pesadas por ojos fuera de órbitas.
AAAAAHHHH… Mi grito luego de darme cuenta que el calefón se apagó
por el viento de la noche anterior. Las pocas gotas heladas que cayeron en mi
espalda, fueron parte de la tortura… cuchillas, juro que las sentí así.
Lo que sigue es bata, corrida, y
una lucha cuerpo a cuerpo entre una mujer y un aparato arcaico. Me gana por 5
interminables minutos, en los que transcurro entre desesperación, decepción y
bronca. Ya estoy totalmente despierta… IUPIII!
Sale con sonrisa de comisuras caídas.
Una contorsión extraña de manos: perilla
en la más inútil, y encendedor en la derecha hicieron la magia. Ver la llama
aparecer pasa desapercibido para la humanidad pero es el primer triunfo del día
para esta mujer que no ha nacido para las tareas del hogar.
BRRRRR… Hay chuchos de frío, desde la primera cuchilla, hasta ver
el vapor surgir de la bañadera.
AAAAHHH… este es de placer, relajación. Pero inmediatamente, se
detecta que los diez minutos calculados para el baño matutino, se han reducido
a cuatro… pasamos de tortura, a baño en regimiento militar.
Y vuelve la maratón. Salto de la
ducha. Bata, toalla para el pelo. Y a la cocina a aprovechar el tiempo. Prender
el fuego para el café, poner los panes en la tostadora y correr a la pieza a
ver que me pongo.
El silencio del hogar es
ensordecedor… empiezan a aparecer de nuevo la lista de tareas en la mente…
Prendo la tele, y vamos por el canal musical, crucemos los dedos que aparece
Luis Miguel cantando “Por debajo de la mesa”.
No, es Metallica… ¿A quién se le
ocurre? Si, a los torturadores del capitalismo.
Apago. Radio Latina, y van 5
minutos menos… Pero aparece la cálida voz de un Ricky Martin que permite mi
primer recital privado del día.
Suerte que deje preparada la ropa
la noche anterior.
NOOOOOO… la media can can negra, clave de todo el atuendo está
rota… Y ahora? Apelar a las clases de meditación y yoga…
OOOOOHMMMM Esto no es importante. Es solo un pequeño escoyo, que se
soluciona con un esmalte transparente que esta acá…
NOOO. ¿Dónde lo metí!? Paz, luz en el centro de mi ser… San
Antonio, San Expedito, ¿por favor?Ya sé que empiezo a pedirles desde temprano…
pero dónde metí esa mier…?
Y ahí delante de mis ojos aparece
como agua en el desierto. Gracias! Les debo una!
El viejo truco arregla la media,
completo el atuendo, me miro para abajo y soy una reina. Me miro al espejo y
soy una bruja.
¡EL AGUA! Hervida, pero con
el frío de iglú que hace en esta casa en un minuto la estoy tomando hecha te.
Los panes, gracias a la magia de la tostadora lucen un dorado perfecto. Lo que
falta en mi rostro invernal de ojeras prolongadas. ¿Le tengo envidia a una
tostada?
“Volver a amar, una vez más”.
Cristian Castro, gracias por tu dulce voz… y por permitirme cantar a dúo
contigo.
OOOOH! No se enfrió un carajo… Bueno, voy a arreglar este rostro,
porque mis compañeros de colectivo, y las chicas del laburo no se merecen ver a
esta aparición espectral de la Bruja Cachavacha.
Crema, base, rubor, labial,
máscara de pestañas. Las pócimas mágicas que me vuelven a hacer creer en que
puede haber un mundo mejor para mí y todas las mujeres.
UUUFFF!! Helado… que esperaba, que el té me estuviera esperando en
su punto justo…?
Ti tinnnn! Te extrañaba celular, hace como una hora que no
interactuamos: 7 correos electrónicos del laburo, 10 watsapp de mis amigas
planeando el fin de semana (es Lunes!), y el reloj… son las 8 de la mañana y todavía
no terminé!!!
Saco, cartera, perfume. Algo
seguro me olvido… Y a salir a la vida.
-
- Buen día!
- - Buen día!
De la primera interacción me sale
este buen día escapado de una sonrisa de oreja a oreja. No me lave los
dientes!!!
Bue, esta me lo voy a perdonar…
El bombonazo del portero, me miró y me sonrió. Valió la pena la odisea
matutina. Esto, recién empieza!
SIII!
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