Última noche de invierno.

Sintiendo el olor a comida horneándose y mirando la novela, me decido a escribir nuevamente. Ninguna de las tres acciones que acabo de describir, podrían haber sido contadas al comienzo de la estación que hoy, se dignó a terminar.

Ni yo me lo creo. Es más agrego una cuarta impensada a la lista: hoy corrí 30 minutos. Y la lista sigue: fui a tres supermercados. En uno compre no perecederos, en otro verduras y en otro carne. Lita de Lásari... ni ahí, solo fue una suma de coincidencias, un camino y la poca plata del fin de mes

Sumo una sexta: clase de pilates luego del segundo párrafo y antes del primero. Lo había dejado, me comía la cabeza tanta relajación. Pero un día de invierno volví, sin darme cuenta.

La lista podría seguir. Pero esto es solo lo que hice hoy después del trabajo.

Y ahora reflexiono, si todo esto lo logré en la estación que invita a la depresión, cuantos maravillosos cambios me esperan en la estación que invita al amor?

No hay ansiedad de por medio... solo un dejar correr los días, un florecer del tiempo... y de mi.

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